Ay guitarra mía, lamento no haberte tocado durante días.
Día y noche, noche y día mi alma en ti se postraría.
Lamento no darte energías para que mágico mi momento contigo sea, y así olvidarme de mi odisea.
Se que te alimentas de amor y pasión, pero también de dolor y frustración.
Dentro de ti hay un paraíso que me lleva a ver las estrellas y me saca de el abismo.
Me despierto cada día pensando en ti, y cuando no te tengo se lo que es sufrir.
A veces te toco para transmitirte felicidad y otras tristeza, a veces solo para darle una razón a mi existencia.
Estar a tu lado es ir al cielo, porque tu cántico celestial me ayuda a cicatrizar.
Tu no tienes mi remedio, por que en mi locura artística te convertiste en mi salvación pero también en mi perdición.
Y por mas que de ti me quiera alejar, tu perseveras.
Pensamiento propio

No hay comentarios:
Publicar un comentario